Murió Fidel, ¿por fin Cuba descansa en paz?

Luego de más de 30 falsas muertes por las redes sociales, y supuestamente más de 600 intentos de asesinato por parte de sus enemigos, Fidel Castro estiró la pata.

Evidentemente, el deceso de un personaje tan polémico y mediático como él, despertó y despertará muchas reacciones en todos los medios noticiosos mundiales. Ríos de tinta se han escrito y se seguirán escribiendo en torno a la vida y obra de un personaje oscuro, misterioso y hasta tenebroso, hay que decirlo.

Es mucho lo que se dirá de él, pero realmente NUNCA sabremos las verdaderas historias y realidades de tan nefasto personaje. ¿Cuánta gente mató? ¿Cuánta mandó a matar? ¿A cuánto asciende su fortuna socialista? ¿Qué negocios turbios hizo con otros tristemente célebres personajes de la historia, como Pablo Escobar, o Chávez, por citar tan sólo dos de ellos? ¿Qué hilos invisibles de poder y contacto poseía en otros países?

No faltarán las historias que lo pinten como un mesías, un héroe, el paladín de la libertad y la justicia; y habrá otras, más ajustadas a la realidad, que dirán simplemente la verdad: que fue un loco asesino, enfermo de poder y mentiroso que tras la falsa idea del socialismo oprimió a un país libre y próspero durante más de 60 años.

Al igual que con la muerte de Chávez… surgen muchas preguntas: ¿Se acabará el comunismo en Cuba? ¿Veremos por fin a una Cuba libre y próspera? Son muchas las preguntas y suposiciones que la muerte de este diabólico líder dejará para la historia.

Lo único cierto aquí es que hoy el mundo tiene un loco menos… lo malo son los millones de cerebros que en vida ese loco lavó. Su verdadero legado es precisamente ese: gente tarada que se comió el cuento ese de la mal llamada “Revolución Cubana”…

¡Tendremos locura castrista pa rato!

@gordonesroo
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Bloguero, Social Media Manager, Diseñador Web, Consultor en Marketing Digital y Emprendedor. Fanático de la tecnología, adicto a la información, maniático con la ortografía y WordPress Lover.Mis escritos siempre llevan mi opinión personal, mezclado con humor negro, sátira, sarcasmo... ¡y siempre libre de eufemismos!