Manual para ser un buen venezolano en el exterior

Lamentablemente el Socialismo Destructor del Siglo XXI nos ha cambiado hasta la historia. Costumbres, tradiciones e idiosincrasia del venezolano se han visto mermadas, e incluso casi desaparecidas gracias a un régimen político que se ha dedicado a jodernos la vida a todos (menos a ellos mismos, claro está).

Uno de esos cambios actitudinales e históricos, es, sin lugar a dudas, el tema migratorio. Venezuela pasó de ser un país netamente receptor de inmigrantes de todo el globo terráqueo por allá en los años 40, 50 y 60 del siglo XX, a convertirse en pleno siglo XXI en una desbandada total. Una fábrica de talentos y gente bien preparada que se forma en las universidades de aquí (otrora reconocidas como de excelentísima calidad y prestigio mundial) y que apenas obtienen el título se van pa’l carajo, (y muchas veces ni el título esperan).

Lo cierto del caso es que no sólo hay fuga de cerebros, sino que ahora uno lee en Internet y ve en las noticias que hay venezolanos hasta en la Antártida. ¡Estamos en todas partes! A diario sabemos de amigos, parientes, compañeros, vecinos y hasta chavistas de mierda que se van porque vivir en Venezuela ya es insostenible. Y no voy aquí a exponer los motivos de tal huida (porque el venezolano está HUYENDO, no emigrando), ya que son harto conocidos por todos, y más de una vez los he manifestado aquí en mi blog y en mis redes sociales. No hay que ser un genio para darse cuenta de la triste realidad venezolana… ¡entenderla es otra cosa!

En vista de tanto venezolano regado por el mundo, y de que a diario leemos historias conmovedoras, desgarradoras, tristes y muchas veces hasta graciosas de nuestros paisanos en el exterior, decidí hacer una lista con las 40 cosas que yo considero que los venezolanos NO DEBERÍAMOS hacer en el exterior. Esto es una especie de “manual” que puede servirle de guía a todos aquellos que estén pensado en irse o que ya estén fuera del país, no sólo para que no la caguen y en esos países receptores los miren feo o tengan problemas con la ley, sino para que su autoimpuesto exilio sea más llevadero. ¡Párenme bolas!

Vestirse de vinotinto o con el tricolor.

¡Dejen la ridiculez! De verdad que da vergüenza ver a tanto venezolano en el exterior forrado de pies a cabeza con la bandera; bandera, escudo e himno que por cierto, cuando vivían aquí en Venezuela no veneraban ni respetaban tanto. Es más, me atrevo a decir que más del 50% de los venezolanos en el exterior que se embuten con un gorro, chaqueta, franela, pantalón, lentes, zapatos y pulserita amarillo, azul y rojo no saben ni el nombre del compositor de nuestro himno, o el significado de nuestro escudo, de los colores de nuestra bandera o el porqué del vinotinto en el uniforme de nuestra selección. Vístanse con ropa normal, ¿o es que acaso aquí en Venezuela veíamos a los españoles todos vestidos de rojo y amarillo cuando iban al trabajo? ¿Veíamos a los italianos con una bandera amarrada al cuello en sus negocios? ¿O veíamos a los portugueses con una gorra rojiverde todo el día? Ellos ÚNICAMENTE usan sus colores y su bandera cuando su país participa en un evento deportivo… ¡sáquense ese mojón de la cabeza!

Creer que desde el exterior van a tumbar el gobierno.

¡Otro error muy común del que ya he escrito anteriormente aquí en el blog! Amigo venezolano que te fuiste, nunca olvides esto: La ÚNICA manera de que tú puedas participar en el cambio de gobierno de este país es VOTANDO EN LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES… ¡nada más! Así que con vigilias, pancartazos, twitazos y marchas hacia la embajada o el consulado de allá de París en donde te encuentras NO VAS A LOGRAR NADA. ¡Por los clavos de Cristo! ¿Cuándo lo vas a entender? Ni siquiera los altos enchufados políticos de la oposición que “adversan” al régimen y que viven en Weston, en Madrid o en Sidney pueden hacer nada al respecto… ¿vas a poder tú, que recién llegaste a Lima a buscar trabajo? ¡No seas estúpido!

Armar drama en las redes sociales porque “extrañan a su país, su gente o su comida”.

El pan nuestro de cada día. ¡Qué ladilla la gente así! Yo tengo una campaña de dejar de seguir por mis redes sociales a idiotas de esta calaña, que sólo lloran por su “añorada” Venezuela. ¿Tú eres marico? Si ibas a tener ese ratón moral el resto de tu vida, ¿no era mejor que te quedaras aquí, viviendo en tu “amado terruño”? Si extrañas a tu mamá, o a tu hermano que se quedó en Venezuela, ¿por qué no te los llevaste? ¿Por qué no te aguantaste unos meses más, mientras reunías para el pasaje de ellos también, y así no llorar por ellos todas las noches por Instagram? ¿Por qué te hace tanta falta una cachapa con queso de mano o un guarapo de papelón? ¿Es que acaso allá en donde ahora vives no se consigue TODO lo que quieras para cocinar todo lo que te dé tu puta gana? Maricos todos los que se ponen con este estúpido drama en Internet…

Creer que van a seguir haciendo sus chanchullos.

¡Muy común! Muchos venezolanos se llevan su “guaguancó”, su “style”, su “tumbao” al emigrar, y piensan que al llegar a Buenos Aires o a Bogotá van a poder seguir haciendo sus tumbes, sus guisos, sus negocios fraudulentos sin que les caiga encima la ley. ¡Error! Debemos recordar que nos acostumbramos a que en Venezuela hay total impunidad, pero en otros países las leyes sí funcionan. No creas que vas a dejar de pagar alquiler, o vas a comprar un carro sin pagarlo completo, o vas a clonar tarjetas de crédito y no te van a buscar unos señores con cara de pocos amigos para que entiendas que “el que la hace, la paga”. Por cierto, ¿no es ilógico irse de Venezuela para hacer chanchullos en el exterior? ¿No es mejor quedarse en este paraíso de malandraje en el que a nadie le importa vivir rodeado de choros o malvivientes?

Hablar mal del país al que llegan.

¡Cuidado con esto! No voy a decir nombres aquí, pero he leído a muchos “amigos” míos en Facebook hablando mal de Colombia, de Argentina, de España, de Perú, etc., etc… ¡No sean necios ni malagradecidos! Con todo y sus defectos y deficiencias (porque todos los países las tienen), ese nuevo país al que llegaste para establecerte te está abriendo los brazos, para que trabajes, comas y vivas decentemente… ¿te vas a quejar? Mi recomendación es que antes de irte a un país “que no te gusta”, lee e investiga bastante acerca de él, pregunta, documéntate, para estar bien claro al llegar. ¿O es que a ti te gusta cuando escuchas a un colombiano o a un haitiano que vive aquí hablar mal de Venezuela? ¡Es lo mismo! (Bueno, Venezuela ahorita está vuelta mierda, así que si dicen algo malo del país, tendrían la razón, pero… si el país es una mierda, ¿para qué viven aquí?). #LógicaSimple

No adaptarse a la idiosincrasia, idioma y costumbres en general de su nuevo hogar.

Cuando uno llega nuevo a cualquier lugar, el que se tiene que adaptar es UNO. Esto es una ley de vida universal. ¡Acostúmbrate! No quedes como un desadaptado ante los demás, y lo peor: un desadaptado VENEZOLANO. Las redes sociales están inundadas de casos de locos de este estilo, que apenas se instalan en un nuevo país quieren chocar con los demás e imponer su estilo de vida porque “son los venezolanos de pinga”. ¡A bajarse de esa nube!

Reunirse o tratarse sólo con venezolanos.

Tenemos que entender algo: Si nos vamos a otro país somos MINORÍA. ¿Y entonces? ¿Te vas a limitar sólo a tratar, reunirte, conversar y establecer contacto con esa minoría? ¡Abre tu mente! Emigrar te ofrece una maravillosa oportunidad de aprender de otras culturas, conocer gente buena y mala (porque mamarrachos hay en todas partes), y enriquecer tu nivel cultural, personal y profesional. En lo personal, pienso que esta actitud es una forma de autodiscriminación que tiene más aspectos negativos que positivos.

Hablar mal de su país.

Sí. Venezuela está vuelta mierda. Ya el país en general, la gente y sus instituciones no sirven para un carajo, pero… ¡no lo comentes con nadie más! Y MENOS CON ALGUIEN QUE NO SEA DE VENEZUELA. A ellos no les interesa cómo está tu país, y además, se ve muy mal que hables mal del sitio en el que naciste. Si lo vas a comentar, que sólo sea entre tu íntimo círculo de amigos o de confianza, pero ya no lo digas más por las redes sociales. Acéptalo: nuestro país no sirve, pero ya no estás en él. ¡Pasa la página! Esto es como tener una hermana puta: tienes que aceptarlo y vivir con eso, ¡no lo divulgues más!

Ser maleducados.

Qué cantidad de gente he leído por allí quejándose de esta actitud del venezolano emigrante: gritan en las calles, ensucian, forman escándalos en el Metro y otros lugares, se estacionan mal, son malos vecinos, en fin… ¡Qué mala propaganda le están haciendo a nuestro gentilicio! Tanta paja que hablan de que “se fueron huyendo del chavismo” y allá se comportan hasta peor que un chavista… #CaraETablas

Buhonerear.

¡Los he visto por las redes sociales! Gente que se va de aquí a hacer de buhonero a Perú, a Chile, a Colombia, etc.… ¡Coño, qué vergüenza! No por lo de “trabajar”, sino porque, ¿no hay otra forma de ganarse el pan que siendo un comerciante informal? Venezolano buhonero que puedas estar leyendo esto, ¿acaso no sabes que eso no está permitido en muchos países? ¿No es mejor que busques la manera de pedir prestado, conseguir un crédito, o trabajar en un local, que en la calle? ¿Tan difícil es? ¿Seguro buscaste bien antes de poner un tarantín en las calles? ¿Sabes que estás rayando a nuestro gentilicio?

No saber nada de la historia y costumbres del país al que llegan.

¡Hay que leer! Así sea un poquito. No te estoy diciendo que debas ser un erudito en historia contemporánea, colonial y moderna, o que tengas estudios en geografía universal. Hablo del sentido común de conocer un poquito el clima, las costumbres, el estilo, la música, etc., de lo que probablemente te vas a encontrar en ese país destino. Además, eso te ayudará a tomar una mejor decisión, ¿no crees? ¡Aunque sea busca en Wikipedia!

Decirle a todo el mundo que Venezuela es el mejor país del mundo.

¡A quién le importa que tengamos las mejores misses, las mejores playas o la catarata más alta del mundo? ¡Sólo a ti! Así que deja de estar hablando tantas pistoladas y deja de marear a los demás con la cantaleta de que “Venezuela es el mejor país del mundo”, porque hasta tú sabes que eso NO ES VERDAD. Si así fuera, ¿por qué te fuiste? ¿Por qué no te quedaste a defender tanta maravilla? ¡Pura paja!

Comparar en todo momento a Venezuela con el nuevo país en el que viven.

¡Grave error! Y que además cae muy mal a las personas ajenas a Venezuela. Seamos francos: a nadie le gusta que lo comparen con nadie ni con nada, y cuando hablamos del nacionalismo, ¡es peor la cosa! Esto, además de ser una total falta de cortesía, es una muestra flagrante de idiotez. ¡No seas imbécil comparando las tortillas mexicanas con las cachapas, o el salmón mediterráneo con un pargo frito! Recuerda a Venezuela como lo que fue: un país bello (ahora destruido), y acostúmbrate ya a tu nueva realidad.

Pagarle a un gestor.

¡Sácate el chip de rancho venezolano de esa cabeza! Repito: en todos los países hay gente mamarracha, trampas y chanchullos, pero eso no es el común denominador, como sí lo es en Venezuela. Tus gestiones, diligencias, papeleos y trámites deben ser realizados POR TI, y a lo sumo, acompañado por un abogado (no gestor) que te guíe u oriente. ¡Es hora de valerte por ti mismo!

Sentirse mal por no ser el centro del universo.

¡Ya basta del ego criollo! Eso era en Venezuela, que por lástima, echonería o popularidad, podías ser siempre el centro de atención de todo lugar al que fueras. ¡En el exterior no! Olvídate de llamar la atención dando lástima por ser “el pobrecito venezolano perseguido del chavismo”, o “el venezolano más chévere porque habla bonito y baila sabroso”. Hay que empezar a ser humildes, bajar la cabeza y entender que la dinámica fuera de Venezuela es distinta, que la gente en el exterior no está pendiente de ti (o no tiene por qué estarlo), ¡aterriza!

No ser humilde.

Ya lo mencioné en el punto anterior. Hay que reconocer que el venezolano es echón por naturaleza, y esa “sabrosura” creemos que es bien recibida en todas partes. ¡Error! Debemos aprender, aprender MUCHO, que no nos las sabemos todas, no somos los más chéveres (o probablemente sí, pero no apenas al llegar a un sitio nuevo) ni los que mejor hacemos todo. Sí, somos multitareas, polifacéticos y aprendemos rápido, tampoco lo podemos negar, pero… ¡a bajarle dos a esa actitud de soberbia! Así seremos siempre mejor recibidos a dondequiera que vayamos.

Exaltar las bellezas naturales de Venezuela.

No hables del Salto Ángel en Colombia, porque ellos tienen a su hermosa Cartagena. No alabes las bellezas del Pico Bolívar de Mérida, porque en México tienen las hermosas playas de Acapulco. Deja la ridiculez con el Ávila caraqueño, porque en Argentina tienen las pampas y La Patagonia. Es decir, ¡todos los países tienen sus bellezas propias! Aprende a conocerlas y a admirarlas, ¡deja el drama con que extrañas el olor de los llanos apureños! #ForeverDramáticos

Tomarse fotos en los supermercados.

¡A superarlo! Ahora vives en un país NOR-MAL. ¡Entiéndelo de una buena vez! Eso es en Venezuela, que ni para limpiarnos el culo hay. Se te nota lo mamarracho, lo tierrúo, cuando apenas pones un pie en un supermercado en República Dominicana o en Miami y ya te quieres tomar una foto con los 700 tipos de leche y los 900 tipos de queso que consigues. ¡No! Y si por casualidad tu mamarrachismo interior no lo puedes controlar y te tomas fotos así, ¡no las compartas en las redes sociales! Porque sin duda te trollearán (yo lo haría). No mandes fotos, ¡manda comida!

Hablar todo el día de la situación política de Venezuela.

¿No tienes otro tema de conversación? ¿No crees que sea momento ya de superar el trauma del chavismo? Sí, se entiende que probablemente tengas todavía familiares atrapados en Venezuela, pero… ¡ya basta! No te vuelvas monotemático con la crisis de Venezuela… ¡vas a parar en loco! Y quienes están a tu alrededor no tienen la culpa de tus traumas…

Renegar de su país o creerse ya del país al que llegó.

¡Ni tan calvo ni con dos pelucas! Este es el extremo opuesto al punto anterior. Te ves ridículo cuando sólo hablas de las maravillas del nuevo país al que llegaste, y ya hasta quieres hablar con acento colombiano o español apenas llegas al aeropuerto. ¿Te pica ese culo? Una cosa es que debamos adaptarnos a los modismos propios del nuevo país al que llegamos, y otra, MUY DISTINTA, creer que ya somos catalanes, pibes argentinos o chamacos mexicanos. ¿Qué te crees? #EchonesDeMierda

Creerse más que los demás venezolanos que todavía no han salido del país.

¡Uff! Un error que veo muchas veces en las redes sociales. Conozco un gentío que tuvo la oportunidad (o la simple leche) de irse a Estados Unidos, Canadá u otro país del 1er mundo, y ya se creen la gran verga sólo porque están en un sitio en el que todo está impecable y funciona del carajo. ¡Mojoneados de mierda! A los venezolanos como ustedes es a los que hay que evitar tratar a toda costa allá en el exterior. Su arrogancia es un síntoma más del mierdero imperante en el país: ¡puro egoísmo! Ojalá no les toque pasar trabajo y necesitar ayuda de sus paisanos… ¡conmigo se joden!

Tratar de darle lástima a los demás para obtener ayudas o beneficios.

¡Típico! Muchos están emigrando con una mano adelante y otra atrás, es decir, con el pasaje y de vaina. Y apenas llegan apelan a los beneficios sociales y la lástima de paisanos y ajenos. ¿Por qué? ¿Por qué emigran en esas condiciones? ¿Acaso no era mejor planificar, tomar previsiones e ir prevenidos, que apelar a la lástima? ¿Acaso ese cáncer del facilismo no es el que está matando a Venezuela? ¿Y pretendes llevarte esa misma actitud a otro país? ¡Por favor!

Comportarse en las calles como si estuvieran en Venezuela.

Las normas de tránsito y peatonales, las normas de convivencia y vecinales, son reglas básicas mínimas que establece una sociedad para vivir cívica y moralmente. ¡No llegues rompiéndolas! He leído a mucho extranjero quejarse por las redes sociales de los venezolanos, que llegan a hacer lo que les da la gana. De hecho, ya en muchos países nos reconocen no por nuestro color de piel o acento, sino por nuestro escándalo y mal comportamiento… ¡qué fallo!

Tratar a los ciudadanos del país al que llegan como a un venezolano.

¡Mantén la distancia! Y entiende algo que ya he repetido varias veces a lo largo de este post: Cada país tiene su idiosincrasia, su forma de ser, ¡adáptate! No puedes tratar con tanta familiaridad a un canadiense o a un inglés; no puedes darle saludo de pelotero a un francés, o decirle “mamagüevo” a un español. Es que ni a un mexicano, panameño o colombiano puedes tratarlo igual que a un paisano. ¡Respeta! ¡Ten cordura! ¡No seas liso!

Sufrir por la discriminación o el racismo.

¡Ayayay! He sabido de mucho venezolano por allí que se lamenta de esto. Entendamos algo: ¡En todas partes hay racismo, discriminación y xenofobia! Y debemos estar muy bien preparados psicológicamente para afrontar esto. Que no nos quieran por “morenitos”, por venezolanos, por extranjeros, o porque nuestros paisanos ya la han cagado bastante y nos han rayado (lo que vengo diciendo en este post), al punto de que no nos quieran ni dar empleo es algo que sucede, ¡y mucho! ¿La solución? Aprender a tragar fuerte, entender que hay gente de mente cerrada y obtusa, y a saber cómo y dónde denunciarlo, si esto atenta contra tu integridad personal. Si no te afecta más allá de un simple señalamiento, pudieras hasta dejarlo pasar, para no hacer una tormenta en un vaso de agua. Pero hay algo que sí es cierto: mucha de la arrechera que actualmente nos tienen en el mundo nos la hemos ganado nosotros mismos, con todas las cosas que hacemos y que vengo diciendo aquí…

Discutir de política con los demás.

Y te lo tengo que repetir N veces: ¡Cada país tiene su propia realidad! Han tenido sus dictaduras, sus golpes de estado, sus libertadores y sus sistemas políticos, sus partidos, sus derechas y sus izquierdas… ¡no te metas en camisa de 11 varas! Hay países como Chile, España o Argentina, en los que son muy sensibles con estos temas. ¡Ni los menciones! Además, a menos que tú seas dirigente político, o desees fundar un partido en la clandestinidad y el exilio… ¡deja la payasada! Además, ladillas a la gente con el tema.

No ser productivos.

¿No lo he dicho ya? Si te vas de Venezuela es A TRABAJAR. Nada de quejarse de las horas laborales, de la ley del trabajo, del patrono, de las clases sociales y del proletariado. ¡Es a trabajar y punto! Claro, tampoco permitas que te exploten y abusen de ti, pero a lo que me refiero es que debes tener muy presente que vas a trabajar, ¡y que jode! Así que nada de pensar que vas de turista o de prepago (que está muy de moda últimamente), porque esa no es la realidad, y si lo fuera, no estarías emigrando por necesidad, sino por moda o vagabundería. ¡No seas chulo!

Lamentarse del clima.

Nuevamente: ¡Hay que leer! Investiga, documéntate. ¿Te afecta el frío, eres alérgico, sufres de la tensión? Evalúa todos esos factores antes de aventurarte a irte a un país tan sólo porque te gusta la nieve, se ve bonita la ropa de invierno o tiene playas espectaculares. Si te vas a Bogotá o a Londres a quejarte del frío o de la lluvia, sólo puedo decirte algo: ¡MALDITO IGNORANTE!

Quejarse de la comida típica del nuevo país al que llegan.

Si eres “mala boca” vas a pasar trabajo al emigrar. Si eres de los imbéciles que no puede pasar más de dos días sin comer arepas o tajadas fritas con queso blanco por encima, ¡no te vayas de Venezuela! Hay que aprender a superar el drama gastronómico, o como digo yo, “el luto del paladar”. Mi recomendación: busca en Google las recetas de todos los platos venezolanos, compra los ingredientes (ahora seguro estás en un país en donde se consigue de todo) y hazte tu vaina. ¡Deja la quejadera y aprende a disfrutar sin el sabor venezolano en tu mesa!

Joderse entre venezolanos.

¡Qué mala costumbre! He leído a muchas personas que se quejan de esto: de que otros venezolanos los han jodido, estafado, o maltratado. ¿Por qué? ¿Por qué tan baja actitud y comportamiento? ¿Acaso no se dan cuenta de que precisamente esa desunión y división fue la que destruyó el país del cual emigraron? ¿Van a seguir repitiendo esa espantosa actitud con sus paisanos? ¡Qué bajeza!

Aprovecharse de los recién llegados o los que tienen necesidades.

¡Otra vez la viveza criolla! Ya lo mencioné en el punto anterior: creer que podemos joder a otros hermanos venezolanos sólo demuestra la calaña de persona que podemos ser. A los venezolanos que hacen esto en el exterior deberíamos identificarlos con nombre y apellido, y crear una base de datos de estas ratas, para que todos sepamos en qué país están y qué clase de cagadas hicieron, para evitarlos a toda costa, y además, hacerles escarnio público, a ver si aprenden.

Llevar productos venezolanos para revender.

O lo que es lo mismo: no sacarse el chip deL BACHAQUEO. ¡Olvídate del Pirulín, del Cocosette, de la Nucita y del chocolate Savoy! En el exterior hay millones de chucherías distintas con las que podrás subsistir. A menos que tengas una distribuidora de golosinas y confitería, ¿qué vaina es esa de llevar maletas repletas de Susy? ¿No es mejor que emprendas un negocio en ese nuevo país al que llegaste?

Olvidar su idioma.

¡Qué terrible hablar o escribirse con un venezolano que ya no sabe ni escribir ni hablar bien en español, porque se “americanizó” o “afrancesó”. ¿Tú eres gafo? ¡Habla bien! Eso sólo demuestra tu falta de personalidad y esnobismo. ¡Gente patética!

Querer cambiar las cosas en el país al que llegan.

¡Mejor quédate en Venezuela! Si pretendes cambiar el país al que llegaste y hacerlo “parecido a Venezuela”, ¿para qué emigraste? Te hubieras quedado en tu rancho, allá en Petare, o con tu guayuco, allá en Guayana o en la Guajira. ¡Ubícate! No sé cuántas veces lo he escrito ya aquí: ¡El que tiene que adaptarse eres tú!

Ser impuntuales.

Atrás, en Venezuela, quedó la excusa del retraso del Metro, del apagón o de la barricada y el trancazo en las avenidas. En otros países el transporte público sí funciona, y la gente valora la puntualidad como una gran virtud personal. ¡Llega temprano! ¡Organízate!

Dejar el mojón por el título universitario.

Sí, sabemos que te sudaste ese culo 5 o más años en la universidad para obtener ese diploma de abogado, ingeniero o licenciado. Sabemos que sabes mucho, pero… ¡Ubícate! A nadie le interesa que te graduaste summa cum laude, que tu universidad es la mejor del continente, o que sabes mucho de medicina. Recuerda: ¡HUMILDAD! Usa tu diploma o tu título sólo cuando vayas a buscar empleo o te pregunten, o por cuestiones laborales; no para andar jactándote de él, porque seguramente al recién llegar te toque limpiar baños o lavar platos, y tu título no te sirva de mucho. Si te vas pensando que vas a llegar trabajando de gerente o jefe porque tienes “un diploma”, te recomiendo que te bajes de esa nube antes de salir de Venezuela. No todos corren con esa suerte.

No ser agradecidos con quienes te ayudaron a salir de Venezuela o al llegar al exterior.

Nuevamente: La humildad. Ser malagradecidos dice mucho de nosotros, no sólo como venezolanos, sino como personas. Si te prestaron plata para viajar, ¡paga tu deuda! Si te ofrecieron un cuarto los primeros meses de estadía, al menos devuelve el favor a quienes te ayudaron o a otras personas que como tú puedan necesitarlo. Rompamos el ciclo de coñoemadrada y seamos mejores ciudadanos, mejores paisanos. ¡Demos el ejemplo!

No aprender el idioma del nuevo país (sobre todo si no es español).

Lo ideal sería que tengas una noción antes de llegar al país destino, pero si no pudiste, ¡empieza a aprender apenas llegues! He sabido de gente que se devuelve por el idioma. ¡Hay que ser bien bruto (o flojo) para devolverse por esa razón, pero pasa con frecuencia. ¿Y de quién es la culpa? ¡Tuya! Así que si piensas en emigrar el año que viene, al menos ya debes estar aprendiendo el idioma de ese país… ¿no? ¡Busca en Google!

No hacer buen uso de los recursos y/o servicios.

La luz, el agua, el gas, la gasolina, son productos y servicios que en Venezuela son casi gratis, pero que en otros países cuestan mucho, y hay que hacer buen uso de ellos. Usarlos razonablemente no sólo es una muestra de inteligencia financiera, sino de madurez cívica, al promover el buen uso de los mismos para la preservación del planeta. Esto deberías aplicarlo desde antes de salir de Venezuela.

Dejar mal nuestro gentilicio.

Cualquier cosa que atente contra nuestra buena percepción en el exterior nos afecta a todos. En estos momentos en los que salir de Venezuela ES NECESARIO, porque es cuestión de vida o muerte, cagarla en el exterior no puede ser una opción. Allá donde vayamos, debemos ser mejores ciudadanos incluso que los naturales de ese lugar. Tanto que nos quejamos y lamentamos de no tener un mejor país… bueno, te tengo una noticia: ese mejor país que quieres sólo lo puedes tener si aprendes a comportarte. Ser mejor ciudadano, mejor padre, mejor alumno, mejor elector, mejor profesional; eso es lo que nos dará una mejor nación… ¿y qué esperas? ¿Qué ese mejor país se construya solo?

Desde mi punto de vista tenemos tres opciones:

  1. Quedarnos, aguantar, tener paciencia (a que caiga el chavismo) y echarle bolas a la construcción de ese mejor país que soñamos.
  2. Irnos, porque ya no aguantamos más, y demostrar allá afuera que valemos, que somos gente de honor, valiosa y extremadamente talentosa, para que nos adopten en los distintos países y podamos echar raíces por allá.
  3. Irnos, a prepararnos, a aprender, a reunir experiencia, aprendizaje y dinero, para luego volver para la reconstrucción y levantamiento del país.

¿En qué opción te ves tú? Cualquiera de ellas, para mí, es válida, entendible y no reprochable desde ningún punto de vista. La realidad de cada quien es distinta.

Me atrevo a afirmar que el venezolano es único, así como la realidad del país. Somos una raza especial (no superior) que se hace sentir allí donde llega. Pero que también muchas veces peca de ingenua y raya en la estupidez, poniendo de manifiesto la eterna “viveza criolla” y ese toque tan sabroso y característico que nos diferencia de las demás nacionalidades. Venezolano que emigraste o estás pensando hacerlo: recuerda que una vez fuera de nuestra fronteras, te guste o no, ERES UN EMBAJADOR DE VENEZUELA. Tú colaboras con cómo nos ven, cómo nos perciben y cómo nos sienten en países lejanos, en lenguas extrañas y otras latitudes. ¡No la cagues! No mancilles nuestro gentilicio, que bastante daño nos han hecho ya los políticos, como para que nosotros mismos pisoteemos lo poco que pueda quedarnos de respeto internacional hacia nuestro país y nuestra nacionalidad.

A fin de cuentas, esto no es más que mi opinión. ¡No te ofendas si te sentiste identificado o no estás de acuerdo con alguna de las situaciones que planteo! ¿O es que eres tan pendejo que también tengo que explicarte mi sarcasmo?

Por cierto… ¿agregarías alguna otra recomendación a mi lista?

@gordonesroo
@gordonesroo
Bloguero, Social Media Manager, Diseñador Web, Consultor en Marketing Digital y Emprendedor. Fanático de la tecnología, adicto a la información, maniático con la ortografía y WordPress Lover.Mis escritos siempre llevan mi opinión personal, mezclado con humor negro, sátira, sarcasmo... ¡y siempre libre de eufemismos!

  • ¡Gracias, Ángela, por tu comentario!

    Jajajajajaja, sin duda que hay cada tema…

  • Angela

    ¡Muy de acuerdo con todas!
    Yo colocaría de primero, no hablar mal de tu país, así estemos mal, tenemos muchas cosas buenas, y si en un momento no hay nada bueno que decir, no digas nada.

    Y la segunda q me indigna mas, es apelar a la lastima a donde llegues, ¡creo q son de las peores cosas, de las que mencionas!