Lo que a continuación explicaré es la definición de algo que anda sonando en boca de todos los venezolanos que lamentablemente todavía subsistimos en Venezuela. Un término que todos pronuncian, con el que todos bromean, pero muy pocos entienden realmente su significado.

Esta definición que daré a continuación NO LA CONSEGUIRÁS ni en Wikipedia, ni en ningún portal web de noticias, así que lee con atención:

¿Qué es “la dieta de Maduro”?

La dieta de Maduro no es otra cosa que lo que a los venezolanos nos ha tocado comer, porque o no se consigue nada o todo está sencillamente inaccesible por su alto costo.

Antes estábamos acostumbrados a comernos un buen plato de pasta con bastante carne molida, con mayonesa, kétchup y bastante queso parmesano; y de contorno, unas tajadas fritas.

Pero ese manjar ya no es posible. No hay mayonesa, ni kétchup en el país, y queso “exquisito” de ese tipo (que antes era común) ya no se consigue. ¿Y pasta? Si es que la consigues, te toca inventarte una salsita ahí con media cebolla y un tomate, porque… ¿ya sabes cuánto cuesta el kilo de tomate y cebolla? ¡INCOMPRABLE!. Y ni hablar del kilo de carne… Esta es la dieta de Maduro.

Todavía recuerdo cuando me comía una arepa frita, con atún, tomate, cebolla y bastante mayonesa. Pero gracias a la dieta de Maduro un atún enlatado es casi como comer caviar; no hay mayonesa, ni harina para la arepa, ni aceite para freír… esta es la dieta que nos impone Maduro.

Antes, cuando Venezuela era feliz y no lo sabía, uno podía irse a comer la comida rápida que le diera la perra gana: una pizza familiar rin 26”, triple HD con extra 4K de queso mozzarella, o un pollo frito con 4 pechugas y bastante papas fritas, y un tobo de Coca-Cola. Pero gracias a la dieta de Maduro, las pizzas ya no saben como antes, no se consigue queso mozzarella, ni pepperoni, ni esas cosas de calidad que lleva una buena pizza, pero eso sí, son ULTRA CARAS.

¿Pollo frito? Comerte un combo de pollo frito o en brasas con hallaquitas para dos personas te sale casi tan caro como comprarle un caucho a un carro. Y gracias a la dieta de Maduro tienes que escoger: o me doy este gustico con el pollo (con yuca frita, eso sí, porque papas fritas NO HAY), o guardo los reales para cuando llegue el caucho a la cauchera, porque cauchos, baterías, aceites y demás repuestos y accesorios automotrices TAMPOCO HAY.

Está bien. El venezolano es echa’o pa’lante y resuelve ante la adversidad. Muchos hemos optado por casi no comer carne o pollo, y tratar de paliar esta vaina haciendo la dieta de Maduro y comiendo más frutas y ensaladas, pero es que ya la dieta de Maduro está siendo inaccesible, porque un kilo de yuca te cuesta desde 600 hasta 800 bolos, y subiendo; el kilo de cambur (fruta que se da todo el año en estas tierras) ronda los 500 bolos, un aguacate cuesta 2 mil bolos, y un plátano te sale de 300 bolos en adelante. Saca la cuenta.

Yo soy chuchero por naturaleza (bueno, era, porque con la dieta de Maduro ahora ni galletas María hay en el país), y era de los que me compraba una bolsa de Doritos, una de platanitos, de papitas, una lata de papas Pringle’s, una bolsa doble tubo de Óreo, una lata de leche condensada, un six pack de arequipitos de Alpina y un frasquito mediano (para no abusar) de Nutella, un domingo común, viendo películas o algún juego de fútbol.

¿Chucherías? ¡No, papá! Un puto Cocosette te cuesta 650 bolos, y una tableta de chocolate de taza ronda los 1500 bolos. ¿Qué coño chucherías va a comer uno? Toca comprarse un racimo de mamón, un par de guayabas o unos mangos, bien dulcitos o con adobo.

Y hablando de mango. La dieta de Maduro nos ha llevado a volcarnos todos hacia el mango. Fruta que es monte en nuestro país y hasta teníamos la osadía de botarlos y patearlos cuando los veíamos tirados en la calle por ahí. Gracias a la maldita dieta de Maduro ya hay unos cuantos vivos de la pepa (y no del mango) que venden esta deliciosa y común fruta a precio de Dolar Today.

Si tienes mangos en tu casa o en tu urbanización ¡NO LOS BOTES! Es tremendo negocio… o congélalos, para cuando esto colapse definitivamente y volvamos a la época de las cavernas.

¿Ser vegetariano? ¡Imposible! Con los precios de la cebolla, el tomate, la lechuga, la acelga, el céleri, la alfalfa, la berenjena, el calabacín, la zanahoria, y demás vegetales es imposible comerlos más de una vez al mes.

dieta de maduro 2

Así es la dieta de Maduro.

Si te quieres comer un delicioso desayuno, compuesto por pan tostado, huevos revueltos, tocineta, jamón y café, te informo: en el país no se consigue pan, y cuando se consigue, cuesta 500 y hasta 600 bolos una canilla. El cartón de huevos ronda los 3 mil bolos y subiendo. La tocineta te cuesta lo que cuesta el lomito o la pulpa negra (cuando se consigue), el jamón cada vez es de peor calidad, y por mil bolos te dan 3 rebanadas casi transparentes. ¿Tomar café? ¿Tú eres loco? El café es bebida de reyes, de boliburgueses. La dieta de Maduro nos impone el tomar agua, pero eso sí, agua con tierra, de esa que sale del chorro, porque un botellón de agua mineral ya cuesta entre 600 y 800 bolos.

Gracias a la dieta de Maduro, estamos perdiendo peso. Hablo en serio.

Claro, tú, chavista hijo de las remil putas, me dirás que eso es saludable. Pero debo recordarte algo: SI REBAJO O ENGORDO ES MI PEO. Soy libre de escoger si vivo saludable o enfermo. Ese argumento no es más que una burda excusa para justificar tu hambre, ¡becerro!

He visto familias que están comiendo una sola vez al día. Y esa “comida” consiste en yuca sancochada con queso (cuando pueden conseguir queso).

Yo mismo, he pasado días en los que desayuno y ceno frutas, y almuerzo arroz con caraotas, porque NO HAY CARNE, NI POLLO NI PESCADO. ¡Maldito seas, Maduro!

Es que comerte algo tan básico como un plato de espagueti con sardinas ya es literalmente imposible. Repito: no se consigue pasta, y una lata de sardinas, sí, la que antes comprábamos a 2 bolívares, cuesta nada más y nada menos que 1000 (léase mil) bolivaruchos.

Así pues, la dieta de Maduro nos está matando lentamente. Y eso que no he hablado de productos de cuidado personal…

Ahora se inventaron eso de que los CLAP (Centros de Ladrones y Putas) son los únicos que van a vender los productos de primera necesidad, a través de una mísera bolsita, de la que ya he escrito en este blog, y que no cubre las necesidades alimenticias de una familia común.

La dieta de Maduro le costará caro, muy caro al país. Su verdadero daño, más allá de perder una talla de pantalón, lo veremos en unos cuantos años, cuando los niños y jóvenes estudiantes y desnutridos de hoy tengan que ser los famélicos hambrientos (si es que no mueren antes) que dirijan el país.

¿Ya hablé de los granos? La dieta de Maduro nos ha hecho prohibitivo consumir otro tipo de proteínas, ya que los granos como las lentejas, arvejas, frijoles y caraotas son escasísimos. Y si los consigues, fácilmente un kilo de lentejas te puede costar entre 6 mil u 8 mil bolos.

¿Y entonces?

¿Guerra económica? ¿Soberanía alimentaria?

Señores, ¡para Venezuela lo que viene es HAMBRE! Ya lo estamos padeciendo. Esto es una crisis humanitaria. No es exageración ni amarillismo.

Por cierto, hablando de amarillismo, los rojos dicen que en la 4ta se comía perrarina… ¡pero coño! En la 5ta ya ni eso se puede… La perrarina no se consigue… y cuando llega, llega sólo accesible para perros de pedigrí.

¿Y a ti? ¿Cómo te está yendo con la dieta de Maduro?

Puedes dejarle tu mensaje al mamawebo ese aquí en los comentarios… ¡Y tranquilo! Que este blog no lo lee nadie…

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@gordonesroo
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Bloguero, Social Media Manager, Diseñador Web, Consultor en Marketing Digital y Emprendedor. Fanático de la tecnología, adicto a la información, maniático con la ortografía y WordPress Lover.Mis escritos siempre llevan mi opinión personal, mezclado con humor negro, sátira, sarcasmo... ¡y siempre libre de eufemismos!