¡Cuidado! #ReseñandoAndo

Hace tiempo que tenía en mente hacer reseñas… ¿reseñas de qué?

¡De todo!

Siempre he querido ver reseñas de esos lugares cotidianos que uno visita. Y no, no es suficiente con leer una opinión en Foursquare, o una recomendación en Facebook. ¿Qué mejor forma que hacer un video en pleno sitio, y luego plasmar esa experiencia en un blog? Creo que es una manera más organizada de poder revisar esas reseñas. En un blog es mucho más fácil ubicar reseñas organizadas por una categoría, que en una red social, asociadas a un hashtag que muchas veces  otras personas usan y desvirtúan su uso y por lo tanto la búsqueda.

Además de esto, siempre he sido un acérrimo crítico del mal servicio, la falta de calidad y el desorden, ruido y falta de aseo en los lugares que uno visita. Soy de los que piensa que un lugar que TE TRATA MAL debe cerrar. ¡Así de fácil!

Gracias al poder de Internet, y específicamente de las redes sociales, todos y cada uno de los usuarios de la 2.0 somos potenciales informadores constantes de algo: desde lo que comemos, lo que vestimos, cómo nos sentimos, cómo está el clima, cuando tenemos sexo, y un interminable etc.

Pero siempre vemos por allí reseñas iguales: una youtuber hablando de maquillaje, un par de carajitos no definiddos sexualmente jugando a ser hembritas, charlatanes jugando a ser coach de cualquier vaina y dando reseñas de cómo ser mejor en la vida, gurús de Instagram dando sus reseñas acerca del nuevo iPhone, o hablando del Marketing Digital… en fin… ¡todos dicen lo mismo! Todos repetitivos.

Y NUNCA vemos (al menos yo no lo he hecho) a personas dando una versión objetiva, o al menos creíble, de lo reseñado. Vemos gente perfecta, en lugares perfectos, comiendo comida perfecta, con ropa y peinados perfectos haciendo reseñas en países perfectos. ¿Por qué?

Raras veces veremos gente común y corriente, como tú y como yo, diciendo lo bueno y lo malo de los lugares cotidianos que se visitan, hablando claro y raspao (como lo hago yo) de esos lugares, cadenas de comida, tiendas, huequitos, tarantines y demás lugares en los que uno va a ser atendido, a disfrutar un rato, a compartir, o simplemente a gastar su dinero. Es raro ver en Caracas (o en Venezuela) a alguien haciendo reseñas en vivo. ¡Y son muchas las razones! Miedo a sacar el teléfono, miedo a andar con equipos o cámaras costosas en la calle, pena de que te vean en la calle hablando solo, vergüenza de que te vean en un lugar expresando tu opinión a través de un dispositivo móvil, miedo a que si reseñas el mal servicio en algún lugar te quieran joder, en fin… las razones son variadísimas.

Pues bien, #ElEternoInconforme se atrevió.

#ReseñandoAndo será una entretenida forma de contarles esos buenos (o malos) lugares con los que uno normalmente se topa, sin libretos preparados, sin locaciones acondicionadas y sin fantásticas ediciones de video.

En mis reseñas verás que hablo de lo que ya nadie habla por allí, y que he dividido en 3 principales rubros:

  • Calidad, de los productos o servicios que ofrezcan en cada lugar visitado
  • Servicio, de los que atiende y dan la cara al cliente en dichos lugares
  • Limpieza, y en general ambiente y orden del lugar visitado

Y bueno, diré si el lugar visitado está aprobado 👍, o si no lo está 👎

Y no sólo verás un videíto en mis redes, sino que en este blog podrás ver esas reseñas, más detalladas y ampliadas, para que mis lectores tengan una visión más exacta de mi punto de vista del lugar. ¡100% objetivo!

¿Qué opinas tú? ¿Serán más los lugares malos que me consiga? ¿Conseguiré lugares que valgan la pena y el riesgo de hacer una reseña?

¿Te gustaría hacer una reseña conmigo? ¿O quieres que reseñe tu local o negocio?

¡Atrévete! 

¡Y cuidado! Porque como El Eterno Inconforme ahora #ReseñandoAndo

@gordonesroo
@gordonesroo
Bloguero, Social Media Manager, Diseñador Web, Consultor en Marketing Digital y Emprendedor. Fanático de la tecnología, adicto a la información, maniático con la ortografía y WordPress Lover.Mis escritos siempre llevan mi opinión personal, mezclado con humor negro, sátira, sarcasmo... ¡y siempre libre de eufemismos!