¿Conoces la diferencia entre ÉL y EL?

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Me gusta cumplir lo que prometo. Hace días me conseguí por Twitter a un imbécil (como siempre) que quiso dárselas de listo conmigo, intentando trollearme por este blog. Y le dije que si lo que ÉL quería era fama, se la iba a dar GRATIS aquí en #ElOrtógrafoMaldito…

Sé que EL burro en cuestión leerá esto, y yo esperaré sentado (o tal vez me acueste) a ver si ÉL cumple su amenaza de proceder legalmente contra mí por lo que yo escriba aquí de ÉL…

¡PERRO QUE LADRA NO MUERDE!

Siempre lo digo y lo diré: la gente manifiesta sus opiniones como mejor le parece, unos lo hacen con tatuajes, otros en la radio, otros en marchas multitudinarias… ¡yo lo hago en mi blog! Y si no te gusta este blog o te ofende… ¿PA’ QUÉ COÑO LO LEES?

El Ortógrafo Maldito es una manera satírica de enseñar ortografía que tengo años empleando. Que esté bien o mal, que te guste o no, que te cause gracia o indignación, sólo depende de ti. Yo soy responsable de lo que escribo, no de lo que tú entiendas o sientas… Pero una cosa sí te digo: si te molesta aparecer reseñado aquí, ¡ESCRIBE BIEN! ¡APRENDE!

Siempre será más fácil patalear, llorar o amenazarme porque una de tus burradas salió en este blog, que asumir con gallardía tu ignorancia y decir: “Coño, ¡la cagué! Es verdad, escribo como un analfabeta y nadie tiene la culpa más que yo”.

Pero volvamos al tema.

EL sabelotodo en cuestión quiso darme clases de gramática, redacción y ortografía. ¡Genial! Yo acepto siempre TODAS las sugerencias, pero tengo un pequeño defecto: PRIMERO veo de dónde vienen. Si vienen de una buena fuente, de alguien ejemplar, las acepto; pero si vienen de una fuente de dudosa calidad, de esas personas que son “puro bla, bla, bla”, pues ni modo… las ignoro.

Así que, EVIDENTEMENTE, en este caso tuve que hacer caso omiso de ÉL y desenmascararlo aquí. No se puede ser tan descarado en la vida y “tratar” de corregir a los demás cuando tú eres un verdadero ZOPENCO. Es como el fumador que le dice a su hijo que NO FUME, o el alcohólico que le dice a su familia que BEBER ES MALO.

¿Será que EL amigo @franlesg864 cree que todos son idiotas como ÉL? Definitivamente la mentira tiene patas cortas… querer aparentar ser “algo” por las redes sociales que en realidad no eres es cada vez más común en estos tiempos. Hoy nuevamente quedó en evidencia.

Querido @franlesg864, EL diccionario se inventó para que lo uses. Lee, investiga, busca por allí, pregunta, pide ayuda, haz planas… pero mientras tanto, hazte un favor urgentemente: ¡NO REBUZNES MÁS EN TWITTER! ¿Sí?

Y tú, querido lector, ¿sí conoces la elemental diferencia entre ÉL y EL?

el-el

Dos monosílabos que se oponen en la escritura mediante una tilde diacrítica son él y el. El primero es un pronombre personal de tercera persona singular. En los ejemplos siguientes lo encontramos acompañando a un verbo como sujeto de la oración (1), dependiendo de una preposición (2) y aislado como en (3), donde el verbo se sobrentiende:

(1) […] cuando él miró, vio que estaba llorando, en silencio [Guillermo Cabrera Infante: Delito por bailar el chachachá]

(2) […] tráiganme a Estupiñá para reírme un rato con él [Benito Pérez Galdós: Fortunata y Jacinta]

(3) Eso él. A mí no me lo digas [Rafael Sánchez Ferlosio: El Jarama]

El segundo el, por su parte, es un artículo determinado. Esta clase de palabras presenta una gran complejidad en el uso. El caso central es el del artículo que precede a un sustantivo (4), aunque también puede introducir a otros elementos, como un adjetivo (5) o incluso una oración subordinada (6):

(4) Manuela seguía como la dejó el hijo [José Manuel Caballero Bonald: Ágata ojo de gato]

(5) […] la ausencia es aire que apaga el fuego chico y aviva el grande [Carmen Martín Gaite: Nubosidad variable]

(6) Ay, tía Lola, te lo agradezco en el alma el que hayas venido [Miguel Romero Esteo: El vodevil de la pálida, pálida, pálida rosa]

Si no queremos echar mano de la gramática, tendremos que aguzar el oído para percibir la diferencia entre la palabra que se pronuncia tónica y la que se pronuncia átona en la oración. Es importante para ello que lo pronunciemos dentro de un enunciado, puesto que toda palabra que se pronuncia aislada tiene un acento prosódico, con lo que se anularía la diferencia que precisamente estamos tratando de detectar.

@gordonesroo
@gordonesroo

Bloguero, Social Media Manager, Diseñador Web, Consultor en Marketing Digital y Emprendedor. Fanático de la tecnología, adicto a la información, maniático con la ortografía y WordPress Lover.

Mis escritos siempre llevan mi opinión personal, mezclado con humor negro, sátira, sarcasmo… ¡y siempre libre de eufemismos!